Del 13 de febrero al 2 de noviembre de 2009 han sido ejecutados 12 periodistas. Tan sólo en Durango, se han presentado 4 casos.
En México existe una Fiscalía especializada para averiguar este tema. No ha dado resultado alguno. Ninguna resolución.
Cuando sucede eso, el mundo de la comunicación se une para un reclamo social; pero eso se silencia hasta que llegue un nuevo asunto.
Pocos medios han hecho algo por reducir la amenaza. La mayoría de los reporteros que cubren fuentes peligrosas carecen de lo elemental. No cuentan con seguros de vida especiales, sus sueldos son bajos y están a expensas que en cualquier momento alguien los suba y los mate.
Bladimir Antuna de 39 años se une a Fabián Ramírez, que fue degollado; Gerardo Esparza, Norberto Miranda, Omar Gándara, Daniel Martínez Gil, Ernesto Montañez, Martín Javier Miranda, Eliseo Barrón, Carlos Ortega Melosamper, Luis Daniel Méndez, Jean Paul Ibarra.
Muchos de ellos recibieron amenazas previas y nada se hizo al respecto.
En su Informe, el grupo internacional de Reporteros sin Fronteras, es contundente: Ahora México ha desbancado a Colombia en la clasificación de países del continente donde está más amenazada la seguridad de los medios. Realmente no se ha aclarado ninguno de los asesinatos, o desapariciones, de periodistas, ocurridos desde el año 2000. La presencia de los carteles no es la única causa de dicha situación.
Y para medir la dimensión del problema, el Instituto Internacional de la Prensa advierte que México está a la cabeza de los más peligrosos para los informadores, igualado con Pakistán y por delante de Somalia.
Según cálculos del IPI y de Press Freedom, en México han sido asesinados siete periodistas en 2009, mientras que para Reporteros Sin Fronteras la cifra asciende a 10, aunque el reporte total es de 12.
Pero uno sería suficiente para indignarse.
Sin embargo en este país donde nada pasa, entre muertos, desaparecidos y silenciados, ser periodista o estar en los medios, se ha convertido en un trabajo de riesgo.
No hay que dejar de lado la poca asociación al respecto. El periodista como tal no existe como gremio y no hay ni unidad ni concordia. La competencia entre medios canibaliza una profesión donde muchas veces cada quien jala por su lado.
Además no hay que excluir la relación directa del periodista con el poder, que también lo hace muchas veces vulnerable al silencio y complicidad.
Más allá de un atentado a la libertad de expresión, los periodistas muertos deberían de simbolizar la necesidad de que se profesionalice más esta actividad.
Recortes de personal, periodistas que andas en varios medios a la vez, tentaciones cada vez más llamativas de formar parte de las cúpulas gubernamentales en todos los estratos, sueldos donde no hay reciprocidad con leyes laborales…
Bien dice aquello de por quién doblan las campanas de John Donne. Por eso cuando oiga que atentan contra un periodista, no olvide que es una afrenta a la democracia, a la expresión con libertad, al progreso social.
En 18 meses, de enero de 2008 a junio de 2009, habían sido asesinados 17 periodistas en todo el país, y se registraron 365 actos de intimidación contra comunicadores, señaló Omar Raúl Martínez, presidente de la Fundación Manuel Buendía.
Porque si bien hay periodistas ejecutados, también hay abogados, amas de casa, ingenieros…
El país se nos va de las manos y no hay quién nos sostenga.
Ahora es un periodista, mañana otro mexicano más.



